Resulta
paradójico que un partido vecinal, que luego de 36 años de democracia vino a
cambiar la historia política de Urdinarrain, no haya hecho nada por conservar,
precisamente, la historia local.
Puede
ser pedante afirmar que las limitaciones del intendente Martínez, del vice
Riehme, del Secretario Mohlinger o de doña Cultura (Stella Okon) pasen por su
falta de formación sobre el tema, pero todo indica que es así. No tienen idea
de cómo, para qué o de qué forma se deben preservar las historias de
Urdinarrain, y desde esa ignorancia brutal creen que la cosa pasa por pintar y
repintar la vieja estación, rescatar del ostracismo al General Urdinarrain y
hasta pagarle buena guita a un historiador foráneo para que diga que
efectivamente el primer tren pasó un 23 de septiembre. Es todo lo que sus
cabezas conservadoras pueden idear, con la complicidad silenciosa de los
comunicadores sociales locales y de quienes saben que se están perdiendo,
definitivamente, las historias más ricas y valiosas de este pueblo, pero
callan.
Este
es el gobierno que votó la mayoría, con un intendente que insulta a un empleado
diciéndole “gordo de m...”, un vice que niega los crecientes casos de violencia de
género en la ciudad, un secretario que compara a la comunidad LGBTIQ+ con perros
o una encargada del área de cultura que censura al marcianito de un mural que
hace la “v” porque no quiere nada que parezca peronismo. Estamos, claramente,
ante una gestión de otros tiempos, por lo menos treinta o cuarenta años
atrasados.
Hay
una realidad, innegable, pero que muchos no quieren admitir y es que desde que
Javier Broggi fue echado del municipio por el panadero (el mismo que después en
el juicio por corrupción de menores perdió la memoria) la cultura de Urdi quedó
renga, manca, tuerta, incompleta y ya nada fue igual. Allá por 2007 o 2008 con
Javier habíamos ideado y proyectado un archivo de voces, videos, fotos,
documentos o textos que subiríamos a un sitio web, para que estén al alcance de
todes, una especie de “Urdipedia” y así llegar hasta el infinito y más allá. Lo
que pasó con Broggi es historia conocida, como también lo era la imposibilidad
de que los intransigentes apoyaran una idea que venía del esposo de su enemiga
número 1 y la “Urdipedia” tuvo que esperar.
Allá
por fines de noviembre o principios de diciembre de 2019 pasé por el negocio de
Marcelo Tommasi, el nombre que sonaba para el área de cultura y entré para
felicitarlo y comentarle esta idea, la de la conservación de la historia, que
urgía comenzar a trabajar. Pero Marcelo me miró con aire sobrador y no me dio
ni cinco de pelota, e incluso me cuestionó una publicación sobre el golpe en
Urdinarrain, mostrando una veta reaccionaria que yo desconocía en él. Al año
siguiente, cuando mandó a embanderar la ciudad para el 12 de octubre, mientras
varios integrantes del oficialismo reivindicaban “la hispanidad” y “el día de
la raza”, descubrí quien era realmente.
Cuando
Stella Okon asumió el cargo, volví a cometer el error de creer que esta gente
no se interesa solo por la estética, y le pedí una entrevista para explicarle
la idea de la “Urdipedia”. Para esa reunión que se realizó con barbijos puestos
me fui preparado, con precisiones técnicas, con ejemplos de sitios web
similares, con nombres para consultar e incluso le puse como ejemplo que sus
obras podrían ser vistas por cualquier persona en el planeta. Pero Okon no solo
mantuvo la distancia recomendada por la OMS, sino que al igual que Tommasi,
tampoco se interesó en el tema. F.P.T. 2, Urdipedia 0.
A
fines de 2021 decidí recordarle a Riehme la conversación que habíamos tenido el
día que vino por 1º vez a Urdi “Yuyo” García para hablar de la “Ley Micaela”
(otro chamuyo incumplido), porque Jorge se había interesado por la idea de la
“Urdipedia”, pero después de varios intentos de hablar con él y con todo tipo
de pretextos mediante, Horacio Fernández, secretario de HCD, se ofreció a
escucharme. Si bien sentí que estaba hablando con el Aconcagua en pleno
invierno, por lo menos Horacio pareció interesarse, pero después de preguntarle
varias veces si lo había hablado con Riehme, opté por no insistirle más, para
no ponerlo incómodo. Y el tema se archivó. F.P.T. 3, Urdipedia 0.
El sábado por la mañana fui a una casa de repuestos y, mientras nos atendían, tuvimos una larga y agradable charla con Hilario Stürtz, un personaje de la city, que tiene miles de anécdotas para contar. Le pregunté si tenía fotos o videos de sus orquestas, o grabaciones. Me dijo que había perdido casi todo y que lamentablemente en un tiempo nadie se iba a acordar. En unos años va a pasar lo mismo con Eduardo Aubert, con Beto Taubas, con las historias de los clubes o las instituciones, porque no hay una política del estado municipal para conservarlos.
La
realidad es que la conservación de la historia de Urdinarrain está en manos de
algunos pocos que por momentos tenemos ganas y tiempo para investigar y
recursos para publicar. Y hoy vemos que aporta más a la historia de Urdi un
grupo de Facebook administrado por una doña que nunca vivió en Urdinarrain, que el propio gobierno municipal.
Y
entonces todo va a desaparecer, como el arte efímero que proponen desde el
municipio para los 24 de marzo, para que desaparezca y no queden rastros, ni
memoria.
Ariel E. Martínez – Profesor de Historia
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